ACTUALIZACIÓN DE ENTRADAS (05-IX-2017)

El Reino Visigodo



Theudorico, rey de los godos, con el asentimiento y beneplácito del emperador Avito, entra en las Hispanias con su poderoso ejército. Sale a su encuentro Rechiario con gran número de suevos, y empeñada a poco la batalla a las doce millas de la ciudad de Astorga, junto al río Orbigo, el día tercero antes de las Nonas de octubre, feria sexta, es vencido Rechiario, de tal suerte que, destrozadas sus huestes, hechos prisioneros no pocos de los suyos y puestos en fuga los demás, herido y fugitivo, logra, con gran dificultad, refugiarse en las extremidades de Galicia. Theudorico se encamina con su ejército a Braga, última ciudad de Galicia, y el día quinto antes de las Calendas de noviembre, que era domingo, entra en ella y la saquea de manera incruenta, pero bastante triste y lamentable. Apodéranse los godos de gran número de cautivos romanos; destruyen las basílicas de los Santos; roban y derriban los altares; arrojan de allí a las vírgenes del Señor, pero sin deshonrarlas; despojan a los clérigos de sus vestiduras, llegando hasta la desnudez del pudor; tienen a hombres, mujeres y niños confundidos unos con otros; expulsan de los lugares santos a todos los que en ellos se habían refugiado, y convierten los templos en horribles establos de jumentos, ovejas y camellos; todo lo cual trae a la memoria lo escrito acerca de los castigos con que la ira del cielo afligió a Jerusalén.

 
Mapas evolución Reino Visigodo 

Aterrado Theudorico ante los castigos que le amenazaban, sale de Mérida poco después de la Pascua, que fue el día quinto antes de las Calendas de abril, y regresando a las Galias, envía a los campos de Galicia, con algunos de sus generales, parte de su ejército, compuesto de gentes de varias naciones. Hábiles aquéllos en el dolo y el perjurio y atentos a lo que se les ordenaba, dirígense a Astorga —la cual había sido saqueada ya por tropas del mismo Theudorico que, so color de cumplir órdenes de los romanos, habían penetrado en ella—, y fingiendo arteramente, con su acostumbrada perfidia, que iban en son de paz, y que la expedición que les estaba confiada tenía por objeto combatir a los suevos que habían quedado, entran en la ciudad e inmediatamente pasan a cuchillo a gran número de habitantes de todas clases y condiciones; destruyen las santas iglesias; destrozan y derriban los altares, apoderándose de todos los ornamentos y objetos sagrados; hacen cautivos a dos obispos que allí encontraron, a todo el clero y, lo que es más lamentable aún, a las personas más débiles e inofensivas de uno y de otro sexo; incendian las desiertas casas que aún quedaban en la ciudad, y llevan la desolación por los campos. La ciudad de Falencia perece a manos de los godos de análoga manera que Astorga. Únicamente el castillo Coviacense, distante trece millas de esta última ciudad, al cual ponen en aprieto por largo tiempo con sus acometidas, resiste y prevalece con el auxilio de Dios, de tal suerte que, muertos muchísimos de ellos en la lucha, los demás se vuelven a las Galias. HIDACIO: Crónica.



 
Esquema reino Visigodo y Listado de los Reyes Visigodos.


En la era DCXXIIII, en el año tercero del imperio de Mauricio, muerto Leovigildo, fue coronado rey su hijo Recaredo. Estaba dotado de un gran respeto a la religión y era muy distinto de su padre en costumbres, pues el padre era irreligioso y muy inclinado a la guerra; él era piadoso por la fe y preclaro por la paz; aquél dilataba el imperio de su nación con el empleo de las armas, éste iba a engrandecerlo más gloriosamente con el trofeo de la fe. Desde el comienzo mismo de su reinado, Recaredo se convirtió, en efecto, a la fe católica y llevó al culto de la verdadera fe a toda la nación gótica, borrando así la mancha de un error enraizado. Seguidamente reunió un sínodo de obispos de las diferentes provincias de España y de la Galia para condenar la herejía arriana. A este concilio asistió el propio religiosísimo príncipe, y con su presencia y su suscripción confirmó sus actas. Con todos los suyos abdicó de la perfidia que, hasta entonces, había aprendido el pueblo de los godos de las enseñanzas de Arrio, profesando que en Dios hay unidad de tres personas, que el Hijo ha sido engendrado consustancialmente por el Padre, que el Espíritu Santo procede conjuntamente del Padre y del Hijo, que ambos no tienen más que un espíritu y, por consiguiente, no son más que uno. SAN ISIDORO DE SEVILLA (620): Las historias de los godos, vándalos y suevos.



"El reino Visigodo" de la serie Nueva Historia de España


Tú eres, oh España, sagrada y madre siempre feliz de príncipes y de pueblos, la más hermosa de todas las tierras que se extienden desde el Occidente hasta la India. Tú, por derecho, eres ahora la reina de todas las provincias, de quien reciben prestadas sus luces no sólo el ocaso, sino también el Oriente. Tú eres el honor y el ornamento del orbe y la más ilustre porción de la tierra, en la cual grandemente se goza y espléndidamente florece la gloriosa fecundidad de la nación goda. Con justicia te enriqueció y fue contigo más indulgente la Naturaleza con la abundancia de todas las cosas creadas, tú eres rica en frutos, en uvas copiosa, en cosechas alegre; te vistes de mieses, te sombreas de olivos, te coronas de vides. Tú eres olorosa en tus campos, frondosa en tus montes, abundosa en peces en tus costas. Tú te hallas situada en la región más grata del mundo, ni te abrasas en el ardor tropical del sol, ni te entumecen rigores glaciales, sino que, ceñida por templada zona del cielo, te nutres de felices y blandos céfiros. Tú, por tanto, engendras todo lo que de fecundo producen los campos, todo lo que de valioso las minas, todo lo que de útil y hermoso los seres vivientes. Ni has de ser tenida en menos por aquellos ríos a los que la esclarecida fama de sus rebaños ennoblece. Ante ti cederá el Alfeo en caballos y el Clitumno en vacadas, aunque el sagrado Alfeo ejercite todavía por los espacios de Pisa a las veloces cuadrigas, para alcanzar las palmas olímpicas, y el Clitumno inmolara antiguamente muchos novillos en los sacrificios del Capitolio. Tú, fértilísima en pastos, ni ambicionas los prados de Etruría, ni te admiras, pictórica en palmas, de las arboledas de Molorco, ni envidias en las carreras de tus caballos a los carros de Elide. Tú eres feracísima por tus caudalosos ríos, tú amarilleas en torrentes que arrastran pepitas de oro, tú tienes la fuente engendradora de los buenos caballos, tú posees los vellones teñidos con púrpura indígena que centellean a la par de los colores de Tiro. En ti se encuentra la preciosa piedra fulgurante en el sombrío interior de los montes, que se enciende con res-plandor parecido al del cercano sol. Eres, además, rica en hijos, en piedras preciosas y púrpura y, al mismo tiempo, fértilísima en talentos y regidores de imperios, y así eres opulenta para realzar príncipes, como dichosa en parirlos. Y por ello, con razón, hace tiempo que la áurea Roma, cabeza de las gentes, te deseó y, aunque el mismo Poder Romano, primero vencedor, te haya poseído, sin embargo, al fin, la floreciente nación de los godos, después de innumerables victorias en todo el orbe, con empeño te conquistó y te amó y hasta ahora te goza segura entre ínfulas regias y copiosísimos tesoros en seguridad y felicidad de imperio. SAN ISIDORO DE SEVILLA (620): Las historias de los godos, vándalos y suevos.




La Hispania visigoda de Ana Cebreiros

Legislación por Wikipedia y Veritatis Societas.
Arte por Ana ReyAsociación de Amigos del Arte Altomedieval Español y N. Silva Santa-Cruz.
Arrianismo por Wikipedia, La cuestión arriana y Miapic.
Ciudad de Recópolis; y Sede episcopal visigoda de Begastri.
Monedas visigodas por TesorilloRAH y Wikipedia.
Batalla de Guadalete por Armada Española.
Podcasts "Alarico y la epopeya visigoda""Ataulfo vs Sigerico""Gala Plácida" y "Boda de Gala Plácida y Ataulfo" de Pasajes de la Historia de J. A. Cebrián; y "La epopeya visigoda" de La biblioteca perdida.
PRÁCTICA "Arte Visigodo"ficha de la actividad y juego interactivo en Educaplay.
CEBRIÁN, J. A. (2002): La aventura de los godos.
FUENTES: Senado de España, IES Mar de Aragón, Daniel Gómez Valle y Tus Ciencias Sociales.