Actualizado a 11 de enero de 2026

Tartessos

Bronce de Carriazo (625-525 a.C.).

Los primeros habitantes del bosque de los tartesios, tras la lucha mítica de los titanes son los dioses, fueron los Curetes, de ellos el rey más antiguo fue Gárgoris. Se considera a Gárgoris como el descubridor del arte de recoger y aprovechar la miel. Una hija suya tuvo de soltera, y acaso por obra de amores incestuosos, un niño, cosa que produjo vergüenza al rey, que determinó deshacerse de él. Así ordenó que se le dejara abandonado en el monte, pero animales silvestres lo amamantaron, encontrándoselo vivo a los varios días. Hízolo colocar en un sendero por donde pasaban los rebaños para que lo aplastaran, pero también salió a salvo. Lo echaron luego a las perras y cerdas hambrientas que, en vez de devorarlo, le ofrecieron sus ubres. Entonces Gárgoris pensó en arrojarlo al mar. Pero, protegido por los dioses, fue conducido, como si fuera una barquilla, a las orillas, donde salió una sierva que lo crió. Creció el niño entre su familia animal, ligero y veloz como ella, hasta que, en cierta ocasión, fue cogido en un lazo o trampa, fue llevado a Gárgoris que le reconoció y que, admirado del destino, le nombro su heredero, llamándole Habis. Habis fue un héroe civilizador. A un pueblo bárbaro, como el que heredó para gobernarlo, le dictó las primeras leyes civilizadas y les enseñó a cultivar la tierra con los bueyes y los arados, cosa que, hasta entonces, había desconocido; de esta suerte los tartesios aprendieron a nutrirse con los alimentos más finos y regalados que los que hasta entonces habían usado. Aún hizo algo más trascendental: prohibió el trabajo a una parte de sus súbditos, a los nobles, y repartió a los otros, a la masa, en siete ciudades o acaso siete clases. Una vez muerto, sus sucesores y herederos rigieron los destinos de Tartessos durante muchos siglos. JUSTINO (s. II): Epítome de las Historias Filípicas44, 4.

Mapa de territorios tartéssicos en el 500 a.C.

Desde aquí hasta dicho río hay un viaje de un día y aquí se halla el límite del pueblo de los Cinetes. El territorio de los Tartesios es inmediato a ellos y riega la tierra el río Tartesos. Después se extiende el monte consagrado al Céfiro y finalmente la cumbre de la altura llamada Cefírida, irguiendo excelsos picos sobre lo alto del monte [...] Y toda la tierra que está situada en la parte occidental de dicho río [el Ibero] es llamada Iberia, en cambio la parte oriental contiene a los tartesios [...] Aquí se extienden las costas del golfo Tartesio. Y del referido Anas a estos lugares tienen las embarcaciones un día de camino. Aquí está la ciudad de Gadir, pues en lengua fenicia se llama Gadir a todo lugar cerrado. Ella fue llamada antes Tartesos, grande y opulenta ciudad en épocas antiguas, ahora pobre, ahora pequeña, ahora abandonada, ahora un campo de ruinas [....] El río Tartesos, que fluye del Lago Ligustino por abiertos campos, ciñe por todas partes con su corriente la isla, pero no corre por un solo cauce ni surca de una sola vez el suelo subyacente, ya que por la parte oriental trae tres bocas a los campos, mientras que por dos veces con boca baña la parte meridional de la ciudad. Luego, por encima de la marisma [Ligustina], está recostado el monte Argentario, así llamado por los antiguos a causa de su hermosura, pues el estaño brilla espléndidamente en sus laderas y aún mayor esplendor despide en los aires de lejos, cuando el sol toca con sus rayos sus cumbres elevadas. AVIENO (370): Ora Marítima, 263-307.
Se podría suponer que por su abundante prosperidad se cree que las gentes de aquí son longevas, y en particular sus soberanos, y que por eso Anacreonte dijo así: “Pues no querría ni un cuerno de Amaltea ni reinar ciento cincuenta años en Tartesso”. ESTRABÓN (s. I a.C.): Geografía, III, 2, 14.

Todas las copas de beber del rey Salomón eran de oro y toda la vajilla de la casa del Bosque del Líbano era de oro fino; la plata no se estimaba en nada en tiempo del rey Salomón, porque el rey tenía una flota de Tarsis en el mar junto con la flota de Hiram y, cada tres años, venía la flota de Tarsis, trayendo oro, plata, marfil, monos y pavos reales. Anónimo (s. VI a.C.): Libro de los Reyes, I, 10, 21-22.
Se dice que los primeros fenicios que navegaron hacia Tartessos obtuvieron en sus intercambios comerciales a cambio de aceite y pacotilla marina una cantidad de plata tal, que ya no pudieron guardarla ni darle cabida, sino que se vieron obligados cuando partieron de aquellas regiones a componer de plata todos los utensilios de los que se servían e incluso todas las anclas. PSEUDO-ARISTÓTELES (ss. III-II a.C.): Sobre las cosas maravillosas oídas contar, 135.

"Tartessos: principales hitos arqueológicos" de Fundación Palarq

Los habitantes de Focea fueron los primeros griegos que llevaron a cabo navegaciones lejanas; fueron ellos quienes descubrieron el golfo Adriático, el mar Tirrénico, Iberia y Tartesos; no navegaban en barcos redondos, sino en pentecónteras. Una vez llegados a Tartesos, lograron la amistad del rey de los tartesios, llamado Argantonio, quien reinó en Tartesos durante ochenta años y vivió un total de ciento veinte. Los focenses ganaron de tal forma la amistad de este príncipe que, inmediatamente, les invitó a dejar Jonia para venir a establecerse en la región de su país que ellos quisieran y, al punto, instruido por ellos acerca del avance de los persas, les dio dinero para fortificar su ciudad con una muralla. HERODOTO (s. V a.C.): Historias, 1, 163.


Tartessos por Wikipedia
Documento "La PI durante la Edad de los Metales" [1ºESO].
Audiovisuales "Noticias sobre Tartessos" de Fundación Palarq; "Tartessos: la civilización perdida"; "Civilizaciones perdidas: Tartessos" por Videoteca de Alejandría; "Tartessos: una civilización fascinante" por Eva Tabolina; "El Turuñuelo de Guareña" por Museo Arqueológico Nacional; "Los señores de las estelas" y "Los rostros de Tartessos" de Voces de Bronce y Hierro; "Los Tartessios" de Forgotten Heroes; y "Tartessos y su final" por BBC Mundo.
Podcast
FUENTES: Grupo Girha, Argarica